¿Por qué la ropa habla de poder?


Sábado, 31 Diciembre 2016
¿Por qué la ropa habla de poder?

Seguramente alguna vez te has preguntado por qué los hombres usan traje para verse “formales”. La respuesta tiene más que ver con la silueta y el mensaje que ésta da, pues el blazer es una prenda estructurada, compuesta de tela y entretelas, que funciona como una armadura.

Sí, leíste bien: ellos con su armadura de solapas y botones se imponen como personas con autoridad, poder, formalidad y responsabilidad. Es más, ha sido tan exitoso ese efecto, que las mujeres decidimos disfrazarnos como ellos para ganar terreno en el mundo laboral de los 80. Gracias al cielo, y a los avances que logramos, ya volvimos a ser femeninas, sin perder credibilidad en la oficina.

Si quieres decir que eres la jefa, tienes que empezar a vestir acorde a ese puesto. No es necesario que te pongas traje sastre, aunque ése es el camino tradicional y sigue siendo válido. Mejor empieza por capitalizar lo aprendido hasta ahora: mientras más estructuradas las piezas que te pones, mayor poder demostrarás.

Usa blazers, chalecos, faldas, pantalones y vestidos cuya tela sea pesada, en lugar de vaporosa. Prefiere tonalidades oscuras o neutras. Evita a toda costa la ropa ceñida, las faldas cortas o con abertura y los escotes. Nunca muestres tu ropa interior, ya sea por transparencias o porque se asome por debajo de tu ropa. Eso déjalo para Carrie Bradshaw.

Una chica que quiere ganarse un sitio con autoridad es extremadamente cuidadosa con su pulcritud, lo mismo que con su pudor. Se vale darle un toque de modernidad y hasta de personalidad al vestuario ejecutivo. Pero cuidado, porque parte del mensaje de una mujer responsable y con autoridad, tiene que ver con la cordura.

Deja las locuras para tu tiempo libre, a menos de que trabajes en la industria de la moda, tengas un puesto creativo en una agencia vanguardista o algo así. Pero para el común denominador de las personas que asisten a una oficina, tienen reuniones, ven a clientes y deben dar cuentas al jefe, lo mejor es elegir prendas clásicas y dar acentos de fuerza a través de los accesorios: mascadas, collares, aretes, cinturones y hasta un cuello de piel o peluche fino.

Si la oficina no es tu lugar de trabajo y puedes vestir más relajada, pues en general no requieres demostrar autoridad, ni poner una sana distancia con tus subalternos, tu guardarropa puede ser mucho más holgado, colorido y hasta vaporoso.

Una psicóloga, por ejemplo, prefiere hablar de cercanía en lugar de mostrar autoridad ante su paciente. Para esta profesión un suéter hace el milagro, pues el tejido de punto tiene una suavidad que se traduce como amigable. Pero si esa misma analista quiere pedir un préstamo al banco, lo mejor es que regrese al párrafo uno y siga las instrucciones para vestir llena de poder.




Visto en: glamour


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La Hija de la Chingada

Porque todas llevan una dentro.





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