Carta a quien me separó de mi ex.


Lunes, 09 Enero 2017
Carta a quien me separó de mi ex.

Después de días, semanas y meses de enojo, odio y resentimiento hacia ti, decidí perdonarte.

Después de tener ganas de verte mal y que sintieras en tu vida lo mismo que tu me habías hecho a mí, decidí que no vale la pena que otra persona sufra lo mismo que yo sufrí.

No quiero cuestionar tus razones por las cuales supusiste que sería divertido arruinar una relación de seis años y medio que tenía un compromiso y una boda muy cercana. Al final lo que las personas hacen es el reflejo de lo que llevan por dentro.

El odiarte por momentos solo me hacía sentir mal a mí, tú seguías con tu vida, con tu maldad y tus días normales mientras yo me lamentaba el día en que te topaste con mi ex. Pensaba en que si él no te hubiera conocido, él sería incapaz de haberme engañado, de haberme mentido, de haberse ido de mi lado sin ni siquiera conservar una amistad conmigo o mi familia quien tanto le acogió y ayudó en todo momento. Pero abrí mis ojos, la venda se cayó, las lágrimas se derramaron por última vez.

Vi que mis ataques de celos, de enojo, de rabietas, no eran producto de mi locura, sino del dolor de ver a quien entregué mi vida, mi amor y todo lo mejor de mí, yéndose lejos, olvidando así la promesa de matrimonio y llevándose el anillo de compromiso con quien tanto uno sueña. Pasaron, días, semanas y mes. El no ver los mensajes de mi ex, me hacían odiarte más, ¿cómo una persona podría haberme quitado algo tan mío? ¿Cómo una mala amistad pudo haber llevado por el camino oscuro a mi ex? ¿Cómo alguien podría inducirlo a la infidelidad? Pero me di cuenta que el culpable no fue tu mala amistad, no fue tu idea de llevarlo de mujer en mujer, sino la culpa fue de él, que aceptó todas tus propuestas, toda tu maldad, sin considerarme ni un segundo y olvidando todo el amor que yo le tenía.

El malo fue él, no fuiste tú. A quien debía de odiar era a él, no a ti. Pero el odio solo nos atrapa, no nos libera. Hoy, sin venda en los ojos, supe que era mejor que tú lo hayas llevado a describir lo inhumano que podía ser y no desgastar mi vida con alguien quien nunca me respetó.





La Hija de la chingada, Ruth.


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La Hija de la Chingada

Porque todas llevan una dentro.





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