Carta al patán de mi vida


Jueves, 12 Enero 2017
Carta al patán de mi vida

A ti, falso amor de mi vida, gracias.

3 años de llanto, besos rogados y abrazos peleados, de esperar que me amaras como yo a ti.

Me lo advertiste desde el primer día, “soy un patán”, me dijiste. Mi baja autoestima me atontó y me envalentonó.  Que no me enamoraría, engañándome de que te cambiaría.

Me enseñaste que no es de a fuerzas el amor.

Quien no se entrega desde el inicio, no lo hará nunca.

 

Un patán no cambia. Lección aprendida. Gracias.

Gracias por la oportunidad de amar, amar hasta los huesos, entregarme sin dignidad, sin ego.

Ahora, sé lo que soy capaz de dar. Pero a la próxima, se lo daré a quien lo reciba con ganas, a quien mi amor le sea suficiente y no le llene solamente un quinto del condominio.

Me enseñaste a compartir y a lágrimas aprendí que prefiero ser egoísta cuando se trata de mi amor.

Pensé que no era yo suficiente para enamorar a una persona al 100% y que los huequitos tenías que llenarlos con otras, pero no. Soy suficiente para que sólo me quieran a mí. Me quieran bien, como quiero, como yo soy capaz de hacerlo.

Resistencia al dolor, esa también la ejercité. Mi primera cicatriz.

Una raya más al tigre.

Ah, y eso de que tú me hiciste quien soy y que tú me hiciste más segura. No te confundas, tú no me hiciste nada. Yo ya era resistente a patanes, tú me serviste para probarme, eso fue todo. Pero ya venía chingona de fábrica.

Gracias por enseñarme lo que no quiero en el amor de mi vida. Lección aprendida.

Eternamente, gracias.




Autora: Gabilú Mireles



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La Hija de la Chingada

Porque todas llevan una dentro.





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