Te decimos por qué existe la maldición de los segundos matrimonios


Sábado, 25 Marzo 2017
Te decimos por qué existe la maldición de los segundos matrimonios

Casarse por segunda --o tercera-- no es creer que tienes mucho amor para dar.

Incluso con las mejores intenciones, estadísticas muestran que los segundos o posterioresmatrimonios tienen mayores probabilidades de terminar en divorcio que las primeras nupcias.

 

¿Por qué estas uniones son más riesgosas que las primeras veces? A continuación, terapeutas matrimoniales comparten siete razones por las que las parejas que deciden volver a casarse tienen más dificultades para mantenerse juntas.

Muchas parejas emprenden un segundo matrimonio antes de que el primero haya terminado. Esto puede contribuir a que surjan problemas de confianza debido a interacciones en redes sociales o mantener cualquier tipo de comunicación con la expareja. Los vínculos saludables son cruciales en todas las relaciones, pero especialmente en los segundos matrimonios".

Kurt Smith, terapeuta especialista en hombres.

 

"En las primeras uniones se espera que las parejas dividan todo y compartan responsabilidad financieras del hogar. Por la edad avanzada de las parejas que se casan por segunda ocasión, usualmente ambas partes perciben mayores ingresos que años antes en su primera experiencia. Puede que también tengan diferentes metas financieras por las que han trabajado hace tiempo atrás. No porque estén casados quiere decir que sus objetivos deben cambiar. Se preguntan constantemente cómo dividir gastos, pues el dinero es una de las razones más comunes por las que las parejas discuten; los segundos matrimonios no siempre logran negociar y homologar responsabilidades, lo que los lleva al divorcio".

Aaron Anderson, terapeuta familiar.

 

"Las parejas que vuelven a casarse también toman cursos premaritales o acuerdos prenupciales. Un buen consultor o una figura religiosa será capaz de hacer preguntas que necesitan responder antes de casarse, incluso aquellas que jamás imaginaron o las que han evadido. Así podrán empezar sobre una base más sólida".

Tina B. Tessina, terapeuta y autora de "Cómo ser una pareja y seguir siendo libres".

 

"Una razón por la que muchas parejas deciden resolver o manejar sus problemas es porque no quieren pasar un por la agitación de romper su familia y dividirse todas las propiedades que consiguieron juntos. Si no comparten hijos o pertenencias significativas, existen menos incentivos para hacer que los segundos matrimonios funcionen. Además, si alguien no se ha involucrado con los hijos de su pareja, es menos probable sentir culpa por "haber separado a una familia. El divorcio no es tan aterrador como la primera vez, pues si ya lo hicieron una vez, pueden hacerlo de nuevo".

Virginia Gilbert, una terapeuta familiar

"Ya sea por las complicaciones inesperadas por la mezcla de familiar o la decepción de que un segundo matrimonio no genera la misma ilusión sobre crear una familia que el primero. Las parejas aspiran evadir problemas que consideraron irreconciliables en su primera experiencia, aunque sólo los encuentran en diferentes maneras. Con frecuencia las expectativas suelen ser tan altas que pueden caer por la falta de sustento real.

Alicia H. Clark, psicóloga

 

"Es probable que ambos hayan dejado a sus parejas anteriormente. Si cada uno entiende su historia e indagan para aprender, por ejemplo de sus padres, dejarán de cometer los mismos errores. Hablar de su pasado ayudará a que se sientan mejor, a acabar con la culpa, miedos o celos que surgieron en romances anteriores; aprendan sobre sus diferencias y sus similitudes, esperanzas y sueños. Familiarizarse con los errores del pasado les ayudará a reconocer los problemas antes de que los repitan.

Tina B. Tessina

 

"Cuando la gente se casa se imaginan todo el amor y el romance que compartirán juntos. Pero la mayoría de las personas que se vuelven a casar suelen llevar a sus hijos con ellos, lo que significa que no sólo tendrán que manejar los asuntos de una familia, sino de dos. Visitas con las exparejas, dividirse las fiestas importantes, asignar quién y cuándo recoge a qué hijos, y un largo etcétera. Lograr todo eso con una familia ya es difícil, pero con dos...

Aaron Anderson.

 

Este artículo fue publicado originalmente en The Huffington Post.


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La Hija de la Chingada

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