Ya no te quiero, ya no te extraño, ya no te pienso.


Miercoles, 10 Mayo 2017
Ya no te quiero, ya no te extraño, ya no te pienso.

Este texto no tiene título, porque para ser sincero no se me ocurrió ninguno. Sólo me dieron ganas de escribir… De escribir para mí, no para alguien más. Aunque lo que leerás a continuación parezca que es para ti, no lo es… Es para mí mismo, para mis adentros, para liberar mi alma de un amor unidireccional que no tenía un destino porque jamás quisiste darle uno. Siempre te dio igual, así que ahora lo entendí y por fin me siento bien conmigo mismo.

Porque, siéndote sincero, ya no te quiero, ya no te extraño, ya no te pienso. Estoy escuchando “locos” de León Larregui y por fin, ya no te me vienes a la mente como un huracán que destruye todo a su paso. Y no, no podría decir en qué punto dejé de quererte, ni siquiera sé cuándo comencé a dejar de hacerlo; sólo que pasó, que pasa. Que se acaba.

Y que después de que se acaba no queda nada, sólo paz. Paz porque te sientes libre para empezar de nuevo. No tengo miedo de volver a querer y volver a entregarme por completo, porque se me hace injusto para esa persona no hacerlo. Porque un amor a medias no sirve de nada y ella no tuvo la culpa de nada de mi pasado.

Y porque ahora sé y ya acepte totalmente el hecho de que no fuiste la primera ni serás la última que me romperá el corazón. A pesar de todo lo que paso jamás te negaré ni diré nada en contra tuya, porque formaste parte de mi vida (aunque fuese un lapso muy corto de tiempo) y porque a pesar de que no significara lo mismo para ti como para mí, fue especial. Fue especial de muchas maneras, desde la forma en que te sonrojabas hasta la forma en que me mentías.

Aún tengo grabadas muchas manías tuyas (como tu obsesión por las series o la forma en que ibas despeinada por la vida), pero ya no tienen el mismo efecto en mí. Ya te dejé ir. Lo nuestro fue más fugaz que una estrella. Se consumió más rápido que mi cigarro en el cenicero en este momento. Pero ambos sabemos que todo fue tu elección. Yo daba todo por ti, y perdí. Pero ya no me duele… ahora sólo espero a alguien que esté dispuesta a dar lo mismo por mí que yo por ella. Y si es necesario salvarla de sus propios demonios…. yo peleare con ellos.

Crearé un cielo donde ella pueda ser el ángel que espero y me salve de mi propia demencia, o la princesa que alguna vez soñó ser de pequeña. Porque los padres no mienten, aún hay chicos que quieren vivir un cuento de hadas con ellas. Que quieren hacerlas sentir como las princesas que son.

Te encontraré. No desesperes. A ambos nos hace falta un poco de paz, tranquilidad y amor. Un poco de seguridad, que sólo se consigue cuando te despiertas totalmente segura de que el amor sigue ahí y que nunca se irá.

Yo nunca me iré.

-Colaboración de nuestro amigo K






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La Hija de la Chingada

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