10 mujeres cuentan cuál fue el momento en el que decidieron NO volver con sus EX


Sábado, 27 Mayo 2017
10 mujeres cuentan cuál fue el momento en el que decidieron NO volver con sus EX

Andrea (26 años)

“Apenas comenzaba la euforia por Instagram y demás redes. Yo no tenía ninguna. Justo eran los días también en que me escribía y ocasionalmente salía con el chico que representaba todo para mí. Ahora sí lo haríamos de verdad. Lo malo fue que un sábado yo tenía una cena en familia y no pude ir a verlo; no me llamó en lo que quedaba de fin de semana y tampoco insistí. Fue hasta el lunes siguiente que creando una cuenta en esa plataforma de imágenes, buscando su perfil, encontré una foto reciente de ambos y escribía ‘Con mi mejor amiga’. Ya ni para qué luchar”.

Victoria (31 años)

“Nunca creí que me golpearía. Ni siquiera cuando éramos novios me había gritado. Fue después de nuestra segunda ruptura (sí, pude haber sabido muchas cosas desde antes) que intentando recuperar  la relación, tras una salida al cine, comenzamos a discutir y me dio una bofetada en plena calle. Frente a gente caminando y autos estacionados. No recuerdo cuál fue la razón, pero sí que ése fue el segundo preciso en que tomé mis cosas y me fui sola a casa. Nunca lo denuncié”.

Emma (24 años)

“Volvíamos a salir. Después de semanas sin hablarnos y teniendo tiempo de sobra para pensar en lo que había sucedido, él llamó a mi casa. Hubo algo en su voz que me invitó a intentarlo una vez más. Cenas, flores y demás regalos volvieron a hacer lo suyo. Fue hasta que, formalizando reiteradamente lo nuestro, me dijo que ahora quería probar las cosas de manera diferente. Me sugirió tuviéramos un trío no sólo en la cama, sino en todo momento. Ésa fue la última vez que nos vimos de frente”.

Alejandra (29 años)

“Trabajábamos en el mismo lugar. Eso nunca permitió que nos desengancháramos del todo. Sosteníamos un noviazgo que ni siquiera era nombrado por nosotros mismos. En una ocasión, a él lo mandaron de viaje en la empresa; no me avisó con exactitud el día que saldría y tampoco me avisó sobre su regreso. Fue algo simple, pero supe que yo valía más que eso. Que alguien no me considerara de esa forma era una alerta. Lo peor fueron los rumores en la oficina”.

Itzel (28 años)

“Habíamos terminado hacía ya dos años. Él me volvió a buscar y pensaba que yo lo estaría esperando con los brazos abiertos; no estaba del todo equivocado, pero las cosas no fueron del todo así. No puedo negar que estuve tentada. De verdad. Pero yo conocía a alguien nuevo que me inspiraba cien veces más seguridad que mi ‘ex’. Dudé, acepté un café o dos, pero finalmente le pedí que dejara de llamarme”.

Lucero (26 años)

“Íbamos a durar toda la vida. Cuando decidimos ‘darnos un tiempo’, después de mil y un malentendidos, nuestros corazones se resquebrajaron. Entonces merecíamos una segunda oportunidad, era obvio. Pero en esos días de intento ella se comportó de manera extraña. Llamaba cada media hora. Escribía a cada instante. Ofendía a mis amigos. Me reclamaba por cosas absurdas. Se molestaba sin razón aparente o porque yo quería salir sola. Y la verdad, ya no pude más. Creo que perdimos la amistad y la confianza que nos unían amorosamente. Decidí dejarla ir”.

Ana María (22 años)

“Terminábamos el bachillerato y llevábamos apenas días de cortar. Yo salí de viaje con unas amigas y él hizo exactamente lo mismo. Al término de nuestras vacaciones, volvimos a mantener contacto y una chispa de lo que fuimos se hacía vislumbrar. Yo me emocionaba como el primer día en que nos hablamos. Hasta que él me preguntó con cuántos hombres me había acostado durante mi estancia en la playa; no creí necesario contestarle, pero de sus labios en efecto salía un recuento de sus peripecias sexuales durante el viaje. ¿Qué estaba pensando él al decírmelo y por qué yo creí que cambiaría?”

Karla (27 años)

“Durante seis años rompimos y reiniciamos nuestro noviazgo por lo menos 10 veces. Quizás debí darme cuenta a tiempo, pero yo era muy obstinada. Nuestros últimos meses fueron los más caóticos. Yo sabía que él se acostaba con otras personas, sólo me tapaba los ojos. Antes de volver por última vez, en una plática que de verdad le agradezco porque de lo contrario seguiría allí, su voz me decía que nunca iba a cambiar. Que lamentaba no poderme ofrecer más. Fue entonces que me di la vuelta y no nos volvimos a llamar”.

Renata (31 años)

“Después de una relación de ocho años, los dos últimos a distancia y llenos de catástrofes, decidimos ser amigos. A pesar de que yo sabía que se había acostado con una de mis amigas le di cabida otra vez en mi vida. Mi error, pero la duda me invadía. Una parte de mí quería probar que quizá tendríamos un mágico reencuentro. El punto final fue cuando en una fiesta, de mis amigos, por cierto, él tuvo sexo con otra amiga ahí mismo. No me dolió del todo, pero abrí realmente los ojos ante su persona”.

Natasha (28 años)

“Fue muy simple pero a la vez doloroso. Hacíamos de cuenta que todo volvería a ser como antes, sólo que dentro de mí había una pequeña voz que no paraba de angustiarme, de hacerme sentir insegura y de mantenerme alerta ante cualquier enojo estúpido. Eso ya no era vida. Padecer más que disfrutar una relación nunca vale la pena. Le di un adiós definitivo”.


Autor: Corazon.pe


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La Hija de la Chingada

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